Antonio Salas, el periodista que dejó en evidencia a los skin y a los traficantes de mujeres
Conocí a Antonio Salas hace muchos años, cuando comenzaba a moverse con su auténtico nombre por el mundo de la investigación periodística con una soltura sorprendente. Era joven, extrovertido, amable, simpático, desbordante de energía y poco dado a la etiqueta.
Desde el primer momento sentí una profunda empatía con él y nuestras charlas eternas estaban plagadas por sus ansias de conocer y aprender, cuando yo ya sentía que poco o nada tenía que enseñarle y sí mucho que aprender de sus ansias y técnicas de sacar a la luz lo que muchos delincuentes de diverso pelaje trataban de ocultar.
No supe ni una palabra de su infiltración en los skin hasta que había concluido su labor, norma que ha seguido de una forma radical en todos sus trabajos. Yo siempre he hecho lo mismo en mis investigaciones sobre los servicios de inteligencia, pero en su caso había que sumar la necesidad de clandestinidad y total silencio que exigía su día a día por una necesidad de auto protección.
En ese primer gran trabajo y en el siguiente del tráfico de mujeres dejó escrito con claridad su capacidad de adaptación al medio, de saber distinguir entre el papel que representaba y su auténtico yo. Eso que Mikel Lejarza, “El Lobo”, me explicó que consistía en dividir el cerebro entre la personalidad del infiltrado y la del agente.
La vida de Antonio ha estado en grave peligro en muchas ocasiones, necesitando de una protección oficial que impidiera la venganza de aquellos que con sus reportajes con cámara oculta quedaban en evidencia y eran perseguidos por la Policía y la Justicia. Pero nunca, ni una sola vez, le he visto pensar en la posibilidad de dar un paso atrás, de cambiar de objetivo en la profesión.
Sin duda, Antonio Salas se merece el serial que hoy iniciamos en El Reservado sobre su largo y fructífero trabajo. A muchas personas ha salvado la vida, otras le deben el tiempo que han pasado en prisión y algunos como Carlos, “El Chacal”, los terroristas islamistas o los de ETA, nunca podrán perdonarle que destapara sus trapos sucios.
La ventaja con Salas es que siempre que trabaja va con su cámara escondida en algún sitio imperceptible de su cuerpo. Por eso, tenemos la suerte de que este homenaje va a ir acompañado de imágenes sorprendentes. Pasen y vean.

Nueva entrega de los videos de Antonio Salas, el periodista de investigación…

Antonio Salas responde a esta y otras preguntas a través de un video realizado con…

Los libros del periodista Antonio Salas “Diario de un Skin” y el…





¡Un saludo!