Artefactos de cine utilizados por la CIA
Hay veces que la realidad supera la ficción, pero también hay otras –las menos–, en que dicha realidad se basa directamente en la ficción para crear un invento que más tarde ha llegado a tener una aplicación práctica en el día a día. Así fue como ocurrió con la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), probablemente, una de las pocas organizaciones de espionaje que más “ha echado mano” de los artefactos inventados por los guionistas de Hollywood para armar a sus agentes secretos.
Este hecho ocurrió sobre todo en las décadas de los años 60 y 70, durante los momentos de máxima tensión entre los servicios de inteligencia norteamericanos (CIA) y los rusos (KGB) durante la Guerra Fría. Disponer de la última tecnología era fundamental para decantar la balanza a favor de uno u otro así que los estadounidenses decidieron apoyarse en una de sus industrias más fuertes: la del séptimo arte. Estos son algunos de los materiales del espía de los que hablamos.
Basado en la serie de espías y posterior película, Superagente 86 (2008), la CIA imitó algunos de los objetos que llevaba encima el protagonista creado en los años 60. La “Pistola cigarrillo” es quizás uno de los más recordados por la audiencia de esa época, en donde era normal relacionar a un agente secreto con un cigarro encendido, y lo que es más importante, fue uno de los primeros materiales copiados directamente de la ficción.
Este arma de fuego fue diseñado para disparar una bala del calibre 22 que salía por la parte posterior del cigarrillo y con potencia suficiente como para acabar con la vida de una persona en caso de necesidad. Su funcionamiento era muy simple, sólo había que liberar un alfiler de seguridad, para posteriormente girar suavemente el filtro y presionarlo luego hacia delante.
La Pistola cigarrillo -un arma ofensiva- dejó paso a la Libreta inflamable -arma defensiva-. Este cuaderno de notas, con informes secretos en su interior, no podía caer de ninguna de las maneras en mano enemigas. En teoría el material de la libreta era de pyrofilm, un compuesto creado especialmente para arder rápidamente en caso de necesidad. La goma de un lápiz era el catalizador que prendía la chispa con la que arder.
Otro de los inventos de Hollywood que más se conocían en aquella época, y que la CIA no tardó mucho en desarrollar dentro de su laboratorio, fue el reloj con cámara. Bautizado con el nombre de T-100, este reloj era capaz de realizar unas 100 fotografías a través de una lente de 4 milímetros diseñada para captar planos secretos o refugios de conspiradores y traidores a la bandera estadounidense.
El director de la Oficina Técnica de la Central de Inteligencia norteamericana, Robert Wallace, reconoció en su día, que en muchas ocasiones las ideas para estos inventos han llegado gracias a la inspiración cinematográfica y de las series populares que se emitieron en los años 60 y 70.






