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El Robot Táctico es usado por las fuerzas especiales de asalto

Un espía todoterreno capaz de adentrarse en el escenario más hostil

Por Francisco Felipe Guzmán, 17 de mayo de 2011

El Robot Táctico es un material resistente, pequeño, sigiloso, con gran capacidad de movimiento y que está diseñado para soportar cualquier tipo de golpe. Los equipos especiales y fuerzas de seguridad son los que, normalmente, hacen uso de esta herramienta cuyo objetivo principal es infiltrarse en escenarios hostiles y peligrosos, desde donde envía información visual en tiempo real gracias a la videocámara que lleva incorporada en su interior.

De la misma forma que el Aerobot –material del que ya hablamos la semana pasada en El Reservado– el Robot Táctico también ha sido desarrollado para infiltrase en zonas, donde el riesgo para los seres humanos suele ser muy elevado –zonas en conflicto, revueltas, operaciones antiterroristas…–.

Sin embargo, a diferencia del primero –con capacidad para volar–, esta herramienta ha sido diseñada para operaciones terrestres. Un tubo es el encargado de mandar instrucciones a las ruedas situadas en cada uno de sus dos extremos y gracias a las cuales es capaz de desplazarse por todo tipo de terrenos

Su diseño está basado en un sistema electrónico muy sofisticado, protegido por una carcasa protectora de titanio, desde donde recibe las instrucciones del técnico y que lo dirige en la distancia. Las órdenes llegan hasta este espía 2.0, mediante dos antenas flexibles, que hacen posible una serie de acciones tales como que se mueva, o que comience la retransmisión de imágenes captadas, en tiempo real, por la cámara que lleva incorporada.

Para utilizar el Robot Táctico hay que introducir un código PIN (una contraseña) que activará sus controles y permitirá la recepción de señales desde la su Unidad de Control. Sólo hay que colocar las antenas en la parte superior de la unidad y seleccionar una frecuencia donde retransmitir las órdenes. En menos de 20 segundos, este material estará listo para llevar a cabo misiones de espionaje.

Su pequeño tamaño (unos 17 cm de largo y 3,8 de diámetro) permite a este ingenio de la tecnología que pueda ser transportado en la propia mano, en un bolsillo, o ser sujetado con un chaleco o cinturón. Además, pesa algo más de medio kilogramo, con lo que llevarlo de un lado a otro, o arrojarlo al lugar deseado, sea mucho más sencillo.

Su maniobrabilidad es sorprendente dentro de ambientes hostiles y peligrosos. Se puede mover sigilosamente por pasillos, escaleras y demás estancias, además de poder reconocer todos los rincones de una habitación (360 grados) en menos de cinco segundos.

El Robot Táctico es una de las herramientas tecnológicamente más avanzadas del mercado materiales del espía actual y su uso, por el momento, está más bien reservado a aquellos equipos tácticos y fuerzas especiales de asalto que necesitan información visual de la situación que se van a encontrar antes de realizar misiones antiterroristas, antidroga, de rescate de rehenes, protección de personalidades, resolución de disturbios en cárceles, inspecciones generales, o inspecciones de coches que puedan ocultar algún tipo de carga explosiva.

Su diseño le define como un objeto eficaz, rápido, silencioso y fácil de usar. Pero sin duda, su mayor ventaja es su gran capacidad de resistencia que le permite ser lanzado desde 30 metros de altura, o ser arrojado a través de ventanas, o tramos de escaleras sin que su cámara o su sistema electrónico sufra daño alguno.

Estas son las características y las múltiples utilidades que posee el Robot táctico, sin duda, todo un material “todoterreno” para afrontar los retos del siglo XXI.

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