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“Valor de Ley”, la nueva película del oeste de los hermanos Cohen

Por Laura Bondía, 15 de febrero de 2011

Se ha exhibido durante la Berlinale la última película de los hermanos Cohen, titulada en España “Valor de ley”. Para mí sigue siendo un acertijo cómo se deciden las traducciones de los títulos de películas en España. En Latinoamérica se ha traducido como “Temple de acero”, algo que se acerca más al sentido del título original “True Grit”, pero quizá no suene tan a película del oeste como pueda hacerlo “Valor de ley”.

Al salir del cine aún me encontraba un poco ensimismada, pues he de reconocer que hacía mucho tiempo que no veía una película del oeste que me impresionara tanto. En realidad desde que vi “Sin perdón” de Clint Eastwood.

En el transcurso de la película van cambiando los diferentes paisajes y lo hacen a la par que los personajes van estrechando más y más sus vínculos. Además la manera simple, pero a la vez sobria de la puesta en escena impresiona. Por ejemplo, es el caso de la voz gutural y profunda del personaje de Jeff Bridges (Cogburn) que en los primeros planos se va  anticipando a su propia presencia. También será su reputación lo que le anteceda y de hecho esta incitará a que la niña Mattie Ross le contrate para buscar y atrapar al asesino de su padre.

La primera vez que se muestra al sheriff  Cogburn (Jeff Bridges) se hace entre un halo de humo de tabaco y declarando ante un tribunal, pero lo vemos a través de los ojos de una niña de 14 años y de una manera que yo sólo recuerdo haber visto antes en la película  “Matar un ruiseñor” de Robert Mulligan. Pues aquí la mirada aguda de una niña también se va abriendo paso en el interior de unos tribunales, sabiendo que no es ese su lugar, insegura, pero aun así decidida. Imagen que representa un salto sin transiciones del mundo protegido de la infancia, a un mundo adulto y sin resguardo. En ambos casos la ausencia de una figura maternal o paternal que resguarde de escuchar los detalles de los delitos o crímenes imputados en el juicio se hace patente.

En la rueda de prensa que se realizó después de la proyección con presencia de los hermanos Cohen y de los protagonistas se hizo referencia al personaje de Cogburn que interpretaba John Wayne en la película original de los 60. Sin embargo a mi me resulta más cercano el personaje que John Wayne interpretaba en “Centauros del desierto” de John Ford, pues se trata como aquí en “Valor de ley” de un antihéroe que se hará responsable, al fin y al cabo, tanto del destino de una niña, como de su rescate final.

Al final la marcha del antihéroe desapareciendo de las vidas de estas niñas y la influencia de algunos planos de carácter marcadamente fordiano conduce inevitablemente a ver estas semblanzas entre las dos películas. Pero no hay porque conocerlas para disfrutar de la sobriedad y fantástica ambientación de esta obra.

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