El gran Vázquez, inquilino del ático de 13 Rue del Percebe
Vázquez comenzó su carrera dentro de la historieta en la década de los 40 en la editorial que le acogió durante casi toda su vida, que fue la extinta Bruguera. En ella salió del estilo establecido de crear una historieta más o menos humorística con gag final o chiste fácil y blanco. Sin embargo, en las historias de Vázquez es tan importante el desarrollo de la misma como el propio final, que dado el transcurso es inevitable que vaya al desastre absoluto.
Además de recrear al espía que poco a poco se hacía patente en las grandes producciones que venían de fuera tanto en el modo grafico como en el audiovisual en Anacleto, dotó de vida a las hermanas reprimidas de postguerra como son las hermanas Gilda, encerradas en ellas mismas sin permitir que nadie salvo su propia compañía las acompañara .
Asimismo, creó una de las frases hechas que da igual que hayas leído tebeos que no, nacemos casi con ella, que es “cuentas mas historias que el abuelo cebolleta”, regalando algo atípico en el humor del país del franquismo que era “Las historias del Tío Vázquez”, donde mezclaba la picaresca propia del siglo de oro, adaptándolo a los tiempos que corrían, junto a sus propias experiencias.
Asesinó a su padre en tres ocasiones porque necesitaba dinero para dárselo a señoritas de compañía. Vividor, con grandes deudas y acreedores, siempre mantuvo un estilo definido y reconocible acompañado de su propia vida.
Tras la desaparición de Bruguera, realizó colaboraciones con varias revistas para las que incluso quizá en rebeldía por toda la represión que supuso para la historieta el franquismo, hizo un trío entre Anacleto y las hermanas Gilda.
En el mundo del cine también tuvo sus cameos. Apareció en dos películas de Jesús Franco, entre ellas “Gritos en la oscuridad”. Hizo un corto de 16 minutos de las hermanas Gilda.
Mal ejemplo, pícaro, escapista de acreedores y de Hacienda, creó su propia figura en cómic, aunque al trasladarla al edificio más famoso del humor español, el 13 Rúe del percebe, Ibáñez le dio la inmortalidad y el recuerdo en el imaginario del común, porque para todo aquel que no lo sepa ese inquilino del ático no es otro que el propio Vázquez.
Murió en el año 1995 de una embolia cerebral. Los trabajadores de ediciones Veleta consiguieron que el ayuntamiento de Granada le diera una calle cosa que consiguieron dos años más tarde.
Aun a riesgo de que quizá mucha gente considere que existen otros mejores, se puede decir bien alto que Vázquez cambió la percepción de la opinión pública sobre lo que era el humor. Siendo pícaro y quizá mal compañero de viaje, siempre fue fiel a la sonrisa y así lo vivimos en sus obras
Y como comentábamos al inicio, Rivas Vaciamadrid dio nombres de calles a personajes de cómic y entre ellos Anacleto o las hermanas Gilda.





