El numerito del jefe del MI6
John Sawers, el jefe del MI6, el servicio secreto exterior británico, pronunció la semana pasada una curiosa conferencia de prensa. Cuando la mayor parte de los responsables de los servicios de inteligencia occidentales ya aparecen públicamente con relativa normalidad, Sawers defendió su trabajo y el de sus hombres en la sede de la Sociedad de Editores ante los directores de los principales medios de comunicación del país.
Alegando motivos de seguridad, se sabía que iba a hablar pero se ocultó la hora y el lugar en el que iba a hacerlo, a pesar de que sus palabras fueron transmitidas en directo por la oficial BBC. Incluso el secreto no se desveló hasta que había abandonado el encuentro con la prensa.
Resulta curioso que un servicio como el MI6, que fue creado hace 101 años, siga todavía tan anclado en el pasado. Bien es cierto que hasta 1990 oficialmente no existía, algo que el gobierno inglés tuvo que reconocer públicamente cuando todos los londinenses estaban atascados por las obras de construcción de su nueva sede.
Sawers mantuvo, eso sí, las tendencias modernistas de los nuevos responsables de inteligencia occidentales. Negó que sus agentes hayan participado en actos de tortura: “Si creemos que una acción nuestra puede llevar a la tortura, entonces estamos obligados por las leyes británicas e internacionales a no llevar a cabo aquella acción, y lo hacemos a pesar de permitir que aquella actividad terrorista siga adelante”. “C”, como se conoce históricamente al director del MI6 en recuerdo de su primer jefe, insistió en defensa de su papel que “el secreto debe ser la regla número uno de la inteligencia”.
Contemplando su intervención y leyendo sus palabras, Sawers seguro que ha sentido que ha dado un paso adelante en la modernización de la imagen pública del MI6. Incluso se ha constatado que esa aparición fue consensuada con las principales autoridades del país, decididas a cambiar la imagen del espionaje.
Este paso, sin embargo, resulta fuera de la historia que vivimos en el año 2010. En todos los países occidentales, los directores de los servicios intervienen en actos públicos, sin demasiada frecuencia, pero con absoluta normalidad.
Félix Sanz participa periódicamente en acontecimientos, donde pronuncia discursos relativos a temas de seguridad. Lo hace con una normalidad que el CNI ha adquirido con una celeridad de la que debía aprender el MI6. Porque en España hubo una dictadura hasta hace 35 años y se han dado los pasos necesarios, con lentitud, pero se han dado. En Inglaterra, por el contrario, siguen anclados en el pasado, en las sombras, en la clandestinidad.






