¿Entró el Cesid en casa de Bárbara Rey?
La noticia fue desvelada por Antonio Herrero en la Cadena Cope. Bárbara Rey había denunciado con anterioridad un robo de documentación personal en su domicilio, “lo cual implica a personas importantes de este país por ser comprometedoras para ambos”.
La artista “sospecha que las personas autores de este hecho, han podido ser mandadas a su domicilio con el fin de retirar toda la documentación comprometedora para dicha persona, por el señor Manuel Prado y Colón de Carvajal”.
Nunca se supo nada más del tema. En su día comprobé que la artista había comprado un equipo de grabación a Antonio Durán, el dueño de la famosa “Tienda del espía”, que se lo instaló en un lugar oculto de su casa para que nadie lo notara.
Unos meses después, salía a la venta el libro “Yo entré en el CESID”, escrito por Pilar Urbano, con la colaboración de la dirección del Cesid, ahora Centro Nacional de Inteligencia (CNI). En el mismo, la autora mantiene una conversación con el jefe de seguridad del servicio de inteligencia, al que llama Efrén Puentes, y que en realidad era Andrés Fuentes.
Partiendo de lo que Fuentes llama “hipótesis de trabajo”, le relata pormenorizadamente, con todo lujo de detalles, cómo haría ellos para entrar en casa de Bárbara Rey y llevarse las cintas comprometedoras para un personaje público que tenía en su poder.
El agente habla de la ausencia de perros, que tanto dificultan las penetraciones. De cómo controlarían las salidas del servicio mientras ellos penetraran en la casa. De la necesidad de entrar varias veces para poder ejecutar el trabajo. De la obligación de llevar varios reproductores de video para poder visualizar todas las películas de su enorme colección…
Porque Andrés Fuentes, en su “hipótesis de trabajo”, explica que lo lógico sería que Bárbara Rey escondiera la grabación comprometedora en una cinta ya grabada, quizás parapetada tras una de las muchas películas de sus hijos, lo que la haría más difícil de localizar.
Para darle más realismo todavía, contaba que en la supuesta penetración en la vivienda de Bárbara Rey, cuando los agentes de los grupos operativos descubrieron la grabación, la duplicaron y en la cinta original grabaron la película de “Independence Day”.
¿Fue todo un ejercicio teórico? Un invento del divertido y bromista Andrés Fuentes, un espía que vivió muchos años en Alemania, para que Pilar Urbano llenara cuatro páginas de su libro. O fue un reconocimiento de lo que paso a paso había ocurrido, dirigido a Bárbara Rey.
Conociendo un poco los comportamientos del CNI, estoy seguro de que no fue una cachondada del jefe de su División de Seguridad. Más sonaba a una advertencia.

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