La presencia de seres “llegados desde el cielo”
Mi vinculación con el mundo del misterio se produjo cuando Juan Antonio Cebrián decidió hace muchos años incluir los temas de espionaje en esta zona del periodismo. Yo sé bastante poco de asuntos como ovnis y la presencia de seres que no respondan al dogma de dos piernas, dos brazos. Pero últimamente, estoy acercándome a nuevas cuestiones de manos, eso sí, de las personas que más saben y más credibilidad me aportan.
Uno de ellos, al que tuve la suerte de conocer personalmente hace unos meses, es Miguel Blanco, el director y presentador del programa “Espacio en blanco”, de Radio Nacional de España. Miguel es un tipo inteligente, despierto, rápido y con las ideas muy claras. Ha viajado por todo el mundo y ha visitado aquellos lugares que le podían facilitar las investigaciones que lleva divulgando tantos y tantos años. Estar en la radio con él es un placer y lo digo porque lo he experimentado.
Su voz seductora y amable, las velas que coloca en el estudio mientras hace el programa, crean un ambiente especial que te relaja y suelta la lengua. Hacer radio con él es sencillamente fácil e interesante.
Llevado por esa imagen que me transmitió y por tanto tiempo que llevaba escuchando hablar de él, he leído detenidamente su reciente libro “Otros mundos: las huellas de los antiguos dioses”, que ha publicado La Esfera de los Libros.
Sin duda, habla de otros mundos que dan, al menos a mí, cierto miedo, quizás por lo desconocido, pero también por la ignorancia que sobre ellos se ve a nuestro alrededor. Miguel busca la presencia de restos que nos muestran la presencia de otras civilizaciones, acompañados de testimonios sobrecogedores.
De su recomendable lectura se saca la conclusión de la presencia de seres llegados desde el cielo que nos han dejado pruebas que demuestran que no somos los únicos habitantes del sistema y que existen otros mundos, como refleja el título de su libro.
Sin el deseo de destripar el libro, me voy a permitir únicamente reproducir su primer párrafo: “Un día muy lejano, desde fuera de nuestro mundo, llegó una nueva raza de dioses con la única intención de dominar a los seres humanos. Su misión era controlar los buenos sentimientos que se podía recrear en un planeta como éste. En poco tiempo, esparcieron sus semillas por la Tierra e inocularon el virus a todos los humanos. Los efectos se irían definiendo a medida que la historia fuera sucediéndose”.
Alucinante.






