El movimiento 15-M y las quejas justas
La demostración de la capacidad de influencia y movilización de Facebook y Twitter ha llegado a España. Millones de españoles se comunican en ambas redes sociales y han sido miles los que han atendido a los mensajes lanzados para concentrarse en señal de protesta por las actuaciones de los gobiernos central, autonómicos y locales durante la gravísima y larga crisis que estamos padeciendo.
Hasta la propios convocantes de lo que ya se llama “Movimiento 15-M” se han visto sorprendidos de la asistencia a sus concentraciones. Si bien en Cataluña, Valencia, País Vasco o Galicia participaron varios cientos de personas, a la de Madrid acudieron el 17 de mayo cerca de 15.000 personas.
El asunto –problema, en versión de los gobernantes-, no es tanto los que hayan acudido hasta ahora, sino los que se puedan sumar en los próximos días, semanas y meses, si el movimiento sigue “in crescendo”.
La gente está harta y todos sabemos que con razón. La crisis económica mundial y la particular en España la han montado una serie de especuladores y de banqueros decididos a ganar dinero rápido y las consecuencias las pagamos los ciudadanos normales. Además, tenemos que asistir a declaraciones continuas en las que los poderosos del planeta muestran su preocupación por salvar los bancos y las grandes empresas y olvidan continuamente las situaciones dramáticas que viven millones de familias.
Lo más molesto para los dirigentes de cualquiera país, como hemos visto en las revoluciones árabes en Túnez o Egipto, es cuando los manifestantes no tienen la intención de utilizar la violencia y hacen protestas estilo Gandi. En la última de Madrid, los organizadores no paraban de gritar por la megafonía que “cualquiera que venga a formar gresca, que se quede en casa”. Una idea impecable y plenamente acertada.
Seguro que el CNI, cumpliendo su cometido de detectar agresiones a la seguridad nacional, está buscando si hay intereses ocultos detrás de esas concentraciones. Nunca hay que decir de esta agua no beberé, pero me temo que no van a encontrar nada y sí a mucha gente cabreada.
El “Movimiento 15-M” tiene todo el aspecto de convertirse en un movimiento ciudadano, apolítico, que ponga las pilas al Gobierno. Y es que alguien tiene que decirles a los gobernantes que cuando tomen sus medidas para salir de la crisis, no se olviden de los ciudadanos, como están haciendo. Y que los sufrimientos no siempre los paguen los mismos.







muy buena reflexión, pero decir que en Barcelona había cientos de personas es quedarse algo corto.
Por lo demás, suscribo absolutamente todo lo escrito. Veremos lo que aguanta este movimiento.
Un abrazo y seguid con el trabajo!