Muerte de Bin Laden: una versión interesada
Las fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos (Seals) realizaron una de esas operaciones a que nos tienen acostumbrados el Mosad israelí cuando se desplaza al territorio de algún país árabe para asesinar a alguno de sus enemigos. Entran por aire sin que nadie les detecte, desembarcan a un grupo relativamente pequeño de agentes especiales cargados de armas, matan a su objetivo en una operación de menos de una hora, regresan a sus medios de transporte y desaparecen sin que las fuerzas de seguridad locales les hayan detectado. A los judíos a veces les sale bien y otras mal, pero suelen ser muy eficaces. Una eficacia casi perfecta en el caso de los militares norteamericanos. Según nos han contado, cuatro helicópteros se metieron en territorio paquistaní hasta llegar a la casa en que se escondía Bin Laden. O llevaban un sistema de inhibidores que les ocultaban de los radares locales o los militares paquistaníes son muy malos o estaban avisados de que iban a realizar esa misión u otra similar.
Al llegar atacaron la residencia por sorpresa, un factor imprescindible en estos casos, que por lo visto ejecutaron a las mil maravillas, pues las personas que había dentro apenas ofrecieron resistencia. No obstante, también hay que tener en cuenta que Bin Laden se sentía muy seguro en su escondite y que para no llamar la atención era muy importante que ninguno de sus vecinos notara la presencia de gente armada, lo cual podría haber llevado a que le delataran. Es decir, que en contra de lo que pudiera parecer, Bin Laden no tenía los guardaespaldas necesarios para repeler ni ese ni un ataque mucho menor. Este hecho no quita mérito a las tropas norteamericanas, simplemente demuestra que la victoria sobre el jefe de Al Qaeda se consiguió cuando la CIA identificó el lugar exacto en el que estaba, lo que constituyó la parte más difícil. En esa ocultación era en la que más empeño había puesto Al Qaeda.
Los Seals entraron en la residencia amurallada con relativa facilidad y con una agilidad y rapidez que se les reconoce. Encontraron una pequeña resistencia, aislada, de cuatro hombres pillados desprevenidos, que no pudieron sino contemplar cómo los mataban.
Bin Laden estaba desarmado cuando entraron los soldados norteamericanos. Previsiblemente le acompañaba una de sus mujeres, que intentó impedir el asesinato de su marido, lo que la costó su vida. En un primer momento se publicitó que el terrorista se había parapetado tras ella, algo que trataba de humillarle de cara a sus seguidores porque no es una actitud digna de un musulmán.
No estuve allí, pero mi opinión es que no había intención de capturarle. Si lo hubieran deseado, viendo el desarrollo de la operación, habrían tenido muchas posibilidades de lograrlo. Pero la CIA y Estados Unidos no querían tenerle preso por todos los problemas que eso les habría generado. Así que lo mataron. Fue una muerte de guerra, no hay que olvidarlo, porque Estados Unidos hizo una legislación por la que están en conflicto armado con Al Qaeda. Por eso, más tarde, Obama anunció la operación haciéndose responsable de la misma: en una guerra, hay justificación para matar al enemigo. En paz –léase Gal-, no.
Los soldados de Estados Unidos maniataron a todos los que estaban en la casa, se llevaron el cuerpo de Bin Laden y regresaron a su base fuera de Paquistán. Sólo perdieron un helicóptero, pero ningún soldado resultó herido.
Más tarde aparecieron los militares paquistaníes. Su servicio secreto, el temido ISI, se caracteriza por su apoyo a grupos terroristas, por lo que es bastante probable que algunos de ellos conocieran el paradero de Bin Laden. Es por ello que la CIA no debió alertarlos, aunque alguien de ese servicio o del gobierno debió tener conocimiento de algunos detalles de la operación que costó la vida al terrorista más buscado del mundo.
A partir de aquí, se admiten algunas líneas de conspiración. De ellas hablaremos otro día.







Cortocircuito en los canales de información SI, misión suicida NO.
Según venimos leyendo desde hace mucho, nada se mueve en Paquistán y alrededores sin que lo sepa el I.S.I.
Según es conocido, el citado I.S.I. pasa por ser uno de los mejores servicios de información del mundo pero también el más corrupto...
Esto afecta a la presencia de Bin Laden pero también a la de el equipo o equipos SOCOM (o de cualquier otras siglas) que, con toda probabilidad, llevaban varias semanas (o más) sobre el terreno. Estas cosas, sobre todo allí, no se hacen sólo con satélites por sofisticados que sean sino con tiempo, brillantez operativa y mucha "suerte".
Así mismo, si Bin Laden disponía de tan poca protección es por que confiaba en sus canales de información para ser alertado ante posibles amenazas y evidentemente, esto tampoco se produjo.
En cuanto a la operación en si misma, los helicópteros no "aparecen" y "desaparecen" por arte de magia y además son especialmente vulnerables. Para llegar a su destino, desde los alrededores de Kabul, hubieron de atravesar un mínimo de 250 Kms de territorio paquistaní -TALIBAN-. De algún modo hubo que "distraer" al ejercito "regular" paquistaní y a los "rebeldes" pues las técnicas "stealth" de los aparatos, digamos que funcionan pero que lo agradecen.
Una vez en Abbotabad no descarto que al menos 1 ó 2 de los pájaros fuesen vacíos para extraer a algunos chicos de la 101 lanzados un rato antes para cuestiones de apoyo, aunque el ruido lo hiciesen los SEALS. ¿De ahí las condecoraciones y que no haya heridos del siniestrado?
Por último el cadáver. Opino que el hijo descarriado ha vuelto a casa de su familia en Arabia Saudí o cualquier otro lugar que le hayan previsto para su descanso final. Las teorias conspiranoicas siempre mencionan los intereses de USA con Arabia Saudí, etc. Pero los intereses lo son siempre RECÍPROCOS y más que nunca esta primavera...
Mis felicitaciones a la Sra. Hillary Clinton. Sospecho que ella sabe por que.