Un brindis por los 500.000 oyentes de “La Rosa de los Vientos”
“Juan Antonio estará encantado”, escribía uno de mis amigos de Facebook momentos después de enterarse de que su viejo compañero de viaje, ese programa de radio que le ha acompañado en los buenos y malos momentos, durante años y años, había conseguido casi 250.000 oyentes en cada uno de sus dos días de emisión, el sábado y el domingo.
La primera vez que acudí al programa “Turno de noche” –el antecesor de La Rosa- en 1993, descubrí a un Cebrián enamorado de la noche, pero al que no entendí. Yo creía que los oyentes de la noche eran cuatro gatos y…¡cuánto me equivocaba!
Según me fue fascinando la noche, de la mano sabia de Cebri, empecé a descubrir que son miles y miles las personas preparadas, inteligentes, cultas y curiosas que por la noche demandan unos programas acordes con unas expectativas que no reciben –curiosamente- en el resto de las horas del día. Cómo si no se explica que haya tantos seguidores de los fascinantes temas del misterio tratados desde el punto de vista de la investigación periodística por Jesús Callejo, Manuel Carballal y Lorenzo Fernández; o que programa tras programa las mujeres con historia de Silvia Casasola despierten tanta pasión; o la “Cara B” de Bruno Cardeñosa; o los temas de “Azul y verde” y musicales de Martín Expósito; o la historia de Ignacio Monzón; o los cómics de Raúl Shogún; y tantos temas de otros compañeros.
Sin duda, Cebrián estaría encantado con que la dirección del programa recaiga de Silvia y de que la batuta de la orquesta esté en manos de Bruno Cardeñosa, que ha impregnado cada espacio de un aroma propio y dinámico, acorde con cada año que pasa.
Yo soy un peón más, encantado de trabajar con tanto buen periodista y experto profesional, empeñado en hacer una radio para tantos amigos que nos siguen y a los que periódicamente ponemos cara y no sólo en Facebook o twiter, sino en nuestros viajes por España o en las sesiones de puertas abiertas que cada temporada hacemos en los estudios de Madrid.
Hoy me siento orgulloso de trabajar en el equipo de La Rosa de los Vientos y quería hacerlo público. Pero todavía me siento más de haber conseguido esa cifra récord en el último EGM. Porque nosotros sí sabemos quiénes nos escuchan y cada semana luchamos por darles aquello que esperan. Rodeado de todos mis compañeros levanto mi copa por el futuro y le pido a Silvia Casasola que en esta ocasión sea champán y no me dé ninguno de sus bebedizos. ¡Por mis amigos los oyentes!






