Robados vídeos sexuales de las familiares reales árabes
Pasen los años que pasen, los restos de las dictaduras siempre dejan similares huellas. Mubarak ha tenido que abandonar el poder por la presión masiva de su pueblo y con él lo han hecho los brazos ejecutores de su política. Cuando fueron conscientes de que sus días haciendo lo que les viniera en gana se estaban terminando, procedieron aceleradamente a intentar borrar todas las huellas que podían demostrar las barbaridades que hasta ese momento habían estado cometiendo con sus ciudadanos y contra cualquiera que les viniera en gana.
Todas las dictaduras actúan igual. Manipulan a los jueces para que actúen según sus dictados, llenan las urnas de papeletas que les garanticen un casi total respaldo del pueblo y ordenan a la prensa de qué pueden hablar y qué deben callar. Además, los servicios secretos utilizan todos los medios a su alcance para chantajear a los propios ciudadanos y a los extranjeros para tener atrapados y conseguir que sus chantajes funcionen.
Fujimori en Perú montó un dispositivo para que los opositores aceptaran dinero en una sala en que habían instalado cámaras ocultas, acción que garantizaba su silencio eterno.
En Rumanía, Ceaucescu llenó los hoteles de cámaras escondidas tras los cuadros del dormitorio de algunas habitaciones, que siempre les daban a los turistas extranjeros de renombre. Eso y la presencia de guapas prostitutas, muchas menores de edad, que se ofrecían a los inocentes dirigentes políticos de otros países, permitían una relación ventajosa que duraba eternamente.
La enumeración de los chantajes con origen en vídeos sexuales requeriría folios y folios de texto. Lo importante era saber elegir a la víctima: personas con creencias religiosas arraigadas, que no querían romper su matrimonio o aquellas otras a las que se podía destrozar la reputación al haberse acostado con menores, aunque ellas hubieran jurado que habían cumplido los 18 años.
Los países árabes funcionan igual que los occidentales en este sucio tema. Lo ha demostrado el Egipto de Mubarak. Cuando los manifestantes por la libertad arramplaron con los controles de seguridad de uno de los edificios de la policía secreta, no sólo encontraron documentos secretos. También descubrieron un cuarto en el que se guardaban cientos de grabaciones sexuales de personalidades del país, pero también de muchos extranjeros, que ahora estarán muertos de miedo al saber que sus relaciones sexuales durante un viaje a El Cairo con un desconocido pueden aparecer en cualquier momento en la red.
Una de las cintas que circula por Egipto tiene escrita la siguiente leyenda: “Video de una princesa de la familia real de Kuwait y un importante empresario egipcio en el hotel Cecil de Alejandría”. En Kuwait ya deben haber ofrecido muchos petrodólares para evitar que salga a la luz.






