Grupos de actuación rápida contra los escépticos del cambio climático en EEUU
Cientos de investigadores y expertos norteamericanos que estudian las causas y los efectos provocados en todo el planeta por el temido Cambio Climático, se están agrupando en “grupos de actuación rápida” con un objetivo muy claro: salir en defensa de una teoría demostrada que está empezando a cuestionarse por un amplio sector de la política de Estados Unidos.
La lucha por erradicar el escepticismo sobre el calentamiento global ha comenzado. Ya se cuentan por cientos los científicos que se han unido en diferentes grupos para advertir y divulgar los problemas que entraña este fenómeno y su preocupación por la llegada del partido republicano,-con ideas bastante conservadoras- a la Cámara Alta del Congreso.
Una de las primeras voces de alarma ante un panorama, no muy halagüeño para el futuro de la Tierra, la dio la American Geophysical Union (AGU) que cuenta con más de 50.000 miembros en 135 países. En muy poco tiempo consiguieron reunir hasta 700 científicos comprometidos en la lucha contra el Cambio Climático y cuyo objetivo es combatir a los escépticos que proliferan en las diferentes regiones del mundo.
El número creciente de personas que no creen que exista ningún tipo de efecto climático capaz de incrementar la temperatura de la tierra tiene un antecedente, en forma de filtración, que provocó un gran revuelo en la opinión pública mundial a finales del año 2009: los “Climatages”.
Este es el término con el que la prensa anglosajona se refirió al escándalo que se produjo en noviembre del año pasado tras publicarse ilegalmente, todo sea dicho, miles de e-mails y comunicaciones internas de una prestigiosa universidad británica, en donde una de sus unidades se dedicaba a la investigación climática.
En estos correos electrónicos, el director de la unidad, el experto climatólogo Philip D. Jones escribió que muchos de sus “colegas” habían dado el salto al activismo y que en, en algunos casos, exageraban los problemas reales causados por el calentamiento global. Este hecho, supuso la destitución como director de Jones, que finalmente, y tras comprobarse que esas supuestas exageraciones y datos acerca del Cambio Climático no alteraban ningún dato ni hecho real.
Sin embargo, el daño estaba hecho ya que sembró la semilla de la duda entre aquellos que no saben a ciencia cierta que creer. Y una mala campaña de imagen nunca ayuda en estos casos.
Una cuestión política
El problema actual, sin embargo, es que un asunto tan grave y que entraña tantos riesgos para el planeta como es el Cambio Climático se está convirtiendo en una cuestión de política. Tras las últimas elecciones en las que Obama “perdió” el Congreso frente al partido republicano, un revés, que podría ralentizar, más si cabe, un debate que lleva abierto más tiempo del que debería y que requiere una rápida actuación por parte de todos los gobiernos del mundo, algo que todavía no termina de llegar.
La situación ha obligado a los científicos a involucrarse de manera rápida y efectiva en un terreno que no dominan y que no es del todo favorable a su causa: los medios de comunicación y la política. A través de estos escenarios están intentando contrarrestar los efectos que están provocando en la opinión pública los nuevos líderes conservadores que han llegado al poder hace apenas unas semanas.
Grupos como el “AGU”, o el organizado por John P. Abraham, de la Universidad de Minnesota pretenden acabar con la desinformación sobre el Cambio Climático.
Michael Oppenhaimer, de la Universidad de Princeton declaró a “AFP” que “dado que algunos miembros de la nueva mayoría en la Cámara de Representantes han mostrado ir contra la ciencia, pienso que es bueno que la comunidad científica esté allí para ayudar a tener las cosas claras”.
Algo muy necesario cuando el 99 por ciento de los científicos apoya la teoría del Cambio Climático, mientras que existe un 50-50 que divide a la población norteamericana con respecto a este grave problema climatológico, según John P. Abraham.

A lo largo de los ocho primeros años del siglo XXI la contaminación global…






