Crónica de un fracaso anunciado
15.000 personas entre expertos, miembros de delegaciones de países participantes, ONG y periodistas se dieron cita en Copenhague. 13 días de reuniones, manifestaciones y detenciones que ensombrecieron el pretendido avance hacia un tratado post-Kyoto.
WWF España, ante la reunión de Dinamarca, exigía una mayor voluntad política de los líderes mundiales y rechazaba que se acepte simplemente que nos digan que no queda tiempo o que hay un “montón de trabajo por hacer” como dijo Artur Runge-Metzger, jefe de la delegación del Comité Europeo.
A juicio de Greenpeace la pérdida de tiempo está provocando que los países más pobres sufran graves daños por el cambio climático mientras los países ricos sólo se preocupan de proteger sus intereses económicos a corto plazo.
Conviene recordar que desde la conferencia de Bali, en la que se acordó fijar un compromiso post-Kyoto, han transcurrido más de 2 años. La próxima cita es México 2010. Un año antes…
Dinamarca. 6 de diciembre de 2009. Daba comienzo la XV Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP15). Y lo hacía tocada. El fracaso se atisbaba un mes antes. El escándalo Climategate se cobraba el puesto de un científico combatiente en la lucha contra el cambio climático.
Medios como el Nuevo Herald hablan de más de 3.000 correos electrónicos de científicos expertos en cambio climático en los que se intercambiaban información sobre cómo alterar, matizar u ocultar resultados contradictorios, cómo defender opiniones contrarias fuera de las principales revistas científicas e incluso cómo ‘ocultar la disminución’ de la temperatura en ciertas informaciones.
En definitiva, comunicaciones privadas que desvelarían cómo ciertos científicos defienden posturas a favor de la lucha contra el cambio climático únicamente por intereses económicos. Internautas de medio mundo dieron a conocer la noticia de manera instantánea hasta tal punto que los medios convencionales tardaron varios días en publicar la información. Para entonces, el 'Climategate' en Internet suponía la mitad de búsquedas sobre cambio climático en la red.
Días más tarde, en un comunicado oficial, la Universidad de East Anglia (Norwich, Reino Unido) objeto del robo, reconoció la sustracción "ilegal" de estos correos electrónicos que databan entre 1996 y 2009. Asimismo, en el comunicado se defendía la labor de sus profesores alegando que las conversaciones privadas habían sido "sacadas de contexto y mal interpretadas”.
Esta postura de la Universidad, que salió a defender a los suyos, no pudo evitar la dimisión de uno de sus máximos representantes. El profesor Phil Jones, director de la Unidad de Investigación sobre el Clima en la Universidad de East Anglia, anunció su dimisión temporal mientras una investigación independiente trata de depurar responsabilidades ante la posible manipulación de datos.
Igualmente, Jones denunció que el robo suponía un claro ejemplo de cómo en "algunas instancias se ha diseñado una campaña vejatoria" con el fin de distraer la atención del verdadero debate: la naturaleza del cambio y la necesidad de poner en marcha una acción urgente para mitigar y adaptarse a la nueva realidad.

La ciudad de Bonn (Alemania) vuelve a ser testigo de una nueva reunión de Naciones…

Los efectos de inundaciones, sequías, alteraciones en los patrones de los vientos,…







"Hasta que la muerte nos separe"
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