Un cuerpo faraónico
El torso y parte de las piernas de una enorme estatua de piedra de un faraón de Época Helenística (323-30 a. C.) han sido descubiertos en la zona Norte de Egipto, en el complejo templario llamado Tabusiris Magna, conocido en la lengua indígena como Per-Usir o “Lugar de Osiris”.
Precisamente es donde algunos apuntan que podría reposar la célebre Cleopatra VII. El lugar del hallazgo, a unos 50 kilómetros al Oeste de Alejandría, ha dado varios descubrimientos a la Arqueología, como varias docenas de sepulcros de altos dignatarios, lo que revaloriza la importancia de la zona en los últimos siglos antes de la Era.
En concreto, se ha identificado el resto, consistente en un busco de granito oscuro con el arranque de las extremidades inferiores y la mano izquierda, con una representación de Ptolomeo IV Filopator – “el que ama a su padre”-, regente del reino de los Lágidas o Ptolomeos entre los años 222/221 y 204/203 a. C. Continuo con la política de sus antecesores de presentarse ante los egipcios como un faraón clásico, el fragmento encontrado sería un ejemplo perfecto de éste esfuerzo, que por otro lado contrastaría con la iconografía monetaria, mucho más helénica.
Presentando el cuerpo del monarca casi desnudo, se aprecia el faldellín típico y la postura en posición de avance con los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo con las manos cerradas.

Iniciativas como de las que os hablaremos en los próximos artículos prueban…

Después de casi tres años de duros trabajos de ingeniería en la…






