El niño más antiguo del mundo
El año pasado un equipo arqueológico del Museo Penn –institución de la Universidad de Pennsylvania (EEUU)– se embarcó en una misión que pretendía catalogar nuevos vestigios de arte rupestre y útiles líticos en tierras marroquíes. Generalmente en este tipo de proyectos siempre suelen hallarse restos de algún interés, pero en este caso los esfuerzos han obtenido una recompensa mayor. El responsable de los trabajos, Harold Dibble, conservador del museo, anunciaba hace poco más de una semana lo que se ha considerado un pequeño “tesoro” arqueológico y antropológico: el esqueleto humano infantil más antiguo de la especie “Homo sapiens”.
Todo comenzó cuando, al examinar unas cavidades, sus ayudantes le avisaron de la presencia en el suelo de un fragmento de hueso. Al proceder con la excavación apareció un cráneo y la parte superior de un conjunto óseo que se identificó pronto como miembro de nuestra especie. En base al desgaste dental se estableció que se trataba de un niño que tenía entre 6 y 8 años de edad al morir, pero lo mejor vino al datar los restos. La cronología de unos 108.000 años le situaría como el niño “sapiens” más antiguo encontrado hasta la fecha.
A pesar de lo importante del descubrimiento es muy poco lo que se ha filtrado a la prensa y el esqueleto todavía no ha sido presentado a la comunidad científica más que por unas pocas fotografías. Sin embargo se espera mucho de los estudios forenses que tratarán de descubrir las posibles causas del fallecimiento y cualquier tipo de información acerca de su nacimiento y vida, como su alimentación y condiciones de vida.
Dado que tampoco existen mucho ejemplares de “Homo sapiens” con esta cronología tan temprana –se considera que nuestra especie se originó hace unos 150.000 años– y que este esqueleto se encontró en muy buenas condiciones, podría suministrar interesante información sobre un tiempo en el que los “sapiens” compartieron el mundo con los neandertales y como los primeros se dispersaron para salir de África.
Bautizado como “Bouchra”, que en árabe significa “Buenas noticias”, será el protagonista de un programa especial llamado “The World's Oldest Child” (“El niño más antiguo del mundo”) de National Geographic, sociedad que ha financiado los trabajos de recuperación de los restos del infante.






