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Descubierto el significado de los ídolos cicládicos

¿Un misterio resuelto?

Por Ignacio Monzón, 22 de junio de 2011

Si ahora mismo cogemos un manual de historia o arte referente a la Edad del Bronce en el Egeo el nombre de Cultura Cicládica aparecerá pronto. Se trata de una sociedad que se desarrolló a lo largo del III Milenio antes de la Era en las Cícladas, unas islas del Egeo y que nos han legado algunos restos realmente interesantes, destacando los famosos ídolos de piedra o cicládicos que inspiraron a artistas como Pablo Picasso. En Keros, donde aparecieron algunos de los mejores ejemplos, se encontraron muy fragmentados en grandes cantidades en lugares muy localizados, lo que provocó una auténtica cuestión historiográfica que podría verse resuelta después de casi cincuenta años.

Precisamente una de las personas que empezaron a llamar la atención sobre este tema es la que ha aportado la respuesta. Quizá los lectores no conozcan a Colin Renfrew pero se trata de uno de los arqueólogos más importantes del Reino Unido, adscrito a la corriente renovadora conocida como “Nueva Arqueología” y que ha llegado a ser reconocido con un título nobiliario –Barón de Renfrew- por su brillante trayectoria.

Cuando era un joven doctor, a principios de los años 60 del siglo XX, realizó una serie de campañas de excavación y estudio en Keros, encontrando extraños depósitos de estos elementos. Centenares de piernas, cabezas, torsos y muslos parecían haber sido colocadas de forma premeditada en lugares de la isla, lo que indicaba que la ruptura de los ídolos podía haber sido intencionada. ¿A qué podía obedecer este comportamiento? Durante casi veinte años se sugirieron algunas ideas, pero sin llegar a nada concluyente. Por fin, en 1987, Renfrew, como profesor de la Universidad de Cambridge y miembro del Instituto McDonald de Investigación Arqueológica perteneciente al mismo centro, pudo regresar a la isla y continuar sus trabajos.

A lo largo de todos estos años las excavaciones y el estudio de los procesos de deposición de los depósitos de ídolos parece confirmar que no se trata de huellas de ataques o destrucciones, terremotos o actos de barbarie. Todo podría haber sido un gran “malentendido” por la falta de perspectivas que a veces solamente aparecen cuando los restos salen a la luz. Para empezar, los fosos practicados en el suelo son poco profundos y las piezas están tan fragmentadas que no parece lógico gastar tanto tiempo y energía si el acto no era importante, pero hay más.

La isla ha estado casi deshabitada durante siglos –su población fija actual se estima en un par de pastores–, visitándose apenas por algunos turistas, lo que ha permitido que los yacimientos quedaran bastante intactos, a pesar de los seculares expolios. Tampoco parece haber estado muy poblada en la antigüedad y épocas posteriores, por lo que Renfrew se planteó el carácter mismo de la isla: ¿podría tratarse de un lugar de peregrinaje? La posibilidad que empezó a barajar el investigador británico se basaba en la casi total ausencia de estructuras de habitación y la presencia, bien documentada, de santuarios al aire libre y en lugares altos a lo largo de todo el Mediterráneo, como se demuestra en el caso de Creta o incluso en España –en cientos de localidades–. Los santuarios extraurbanos, en áreas rurales y las procesiones a las que estamos tan acostumbrados en la cultura judeo-cristiana ya existían desde hace varios milenios, por lo que la propuesta de Renfrew parecía tener bastante peso.

En el año 2006 su equipo encontró un islote a 100 metros de la costa de Keros con un buen conjunto de restos de ídolos fragmentados completamente intactos, celebrándose por que suministró más argumentos para la posibilidad de que se formaran intencionadamente. Poco después, en otro islote muy cercano a Keros, llamado Dhaskalio, han aparecido otras claves que parecen confirmar de forma muy sólida la argumentación de Renfrew.

Allí ha podido documentarse una pequeña aldea con un edificio monumental bastante compartimentado que se ha interpretado como una casa de huéspedes de la Edad del Bronce. Los exámenes geológicos han demostrado que la edificación, de la que apenas se conserva la cimentación y el arranque de los muros, fue levantada en mármol, un material abundante en casi todas las Cícladas –así se explica el alto número de ídolos– pero no en Dhaskalio. También en la aldea se detectaron amontonamientos de este tipo de piedra que, al haber sido importada, señala que el lugar tuvo que gozar de una cierta riqueza y consideración.

Basándose en este tipo de indicios, recogidos con paciencia y disciplina durante décadas, Colin Renfrew ha sugerido que el misterio de los depósitos de ídolos podría verse resuelto. Según él, Keros fue un lugar de peregrinaje para los habitantes de las Cícladas, que se hospedaban en Dhaskalio y adquirían ídolos de mármol –al menos los planos ya que existen figuras más complejas– que llevaban en algún tipo de procesión. Tanto el material de las esculturas como su factura demuestran un especial cuidado por lo que su función sagrada o trascendental quedaría demostrada.

Son obras muy esquemáticas y por ello a veces son minusvaloradas, pero si cualquier lector se fija en una imagen sobre ellas notará ciertos aspectos muy interesantes. Suelen ser simétricas, con un proporción regular, destacándose detalles como los dedos de las manos y los pies. En ocasiones hasta los pechos y los genitales se esbozan, completándose el trabajo con pintura para las facciones de la cara. Esto es una prueba clara de que el trabajo era metódico y cuidadoso y por tanto eran obras de cierta importancia.

Una vez en Keros, los ídolos habrían tenido una función religiosa que habría acabado al terminar el peregrinaje o quizá después de varios años. Al terminar su vida útil, como objetos únicos que no podían ser reutilizados, habrían sido rotos de manera ritual en depósitos especialmente preparados y sacralizados.

Renfrew opina que estas procesiones pudieron darse a intervalos regulares, como las celebraciones deportivas panhelénicas ya que explicarían la formación de los conjuntos de una sola vez. Quizá la destrucción de los ídolos habría podido servir de símbolo de renovación y regeneración con el uso de nuevos elementos, como sucede en algunas poblaciones documentadas por la antropología. Estas actividades se desarrollaron desde la época de las pirámides de Gizeh siglo XXVI a. C– hasta alrededor del año 2000 a. C., cuando la cultura de las Cícladas empezó a perder empuje frente a la Minoica. Renfrew también ha declarado que todavía podrían quedar más piezas de este “puzzle” en Keros y Dhaskalio y espera poder publicar su investigación para que sirva de base para futuros estudios.

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