Hallada una cueva con pinturas prehistóricas en Vizcaya
La cueva de Altamira, en Santillana del Mar (Cantabria), ha logrado tanta fama que hace décadas desbordó el interés patrio para hacerse un hueco entre los lugares más destacados de los yacimientos de la prehistoria europea. Lo más irónico del tema es que aunque su hallazgo fue notificado por Sanz de Sautuola –y antes que él por su hija María– a finales del siglo XIX, tardó décadas en ser reconocida como un yacimiento real, tildándose en su día de “fraude” por la comunidad científica –mayoritariamente francesa–. En su momento parecía imposible que pudieran existir obras que los medios científicos actuales han fechado en cerca de 15.000 años antes del presente, pero fue el inicio de una serie de descubrimientos que a día de hoy se siguen produciendo.
En el País Vasco, en la provincia de Vizcaya, un nuevo ejemplo de arte parietal se suma a la larga lista del conjunto de la Cordillera Cantábrica declarado Patrimonio de la Humanidad. En la localidad de Cortézubi/Kortezubi, los arqueólogos Diego Garate Maidagan, Joseba Ríos Garaizar y Ander Ugarte Cuetara, descubrieron en enero una serie de muestras de arte parietal en la cueva de Askondo de Mañaria. Durante un proceso de búsqueda y exploración del terreno, formando parte de un proyecto de investigación sobre el poblamiento prehistórico del territorio, se decidieron a realizar un reconocimiento rutinario de la cueva sin esperar grandes resultados.
Ya se había indagado en el lugar en 1912 sin notificarse nada destacable, siendo objeto de excavaciones furtivas que la degradaron de forma patente. La sorpresa de los arqueólogos fue mayúscula al contabilizar al menos media docena de pinturas en rojo –incluidos un par de caballos de más de medio metro de longitud–, varios grabados y un hueso animal incrustado en la pared.
Notificadas las autoridades se procedió a un peritaje por parte de César González, miembro del Instituto de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (dependiente del CSIC) que certificó que los restos eran auténticos. Además, en base al análisis de los elementos pictóricos, se ha establecido una cronología que varía entre los 28.000 y los 18.000 años, entre el final del Gravetiense y el comienzo del Solutrense. Esto situaría a la Cueva de Askondo entre los ejemplos más antiguos de la Península Ibérica, mucho más que la célebre Altamira, Santimamiñe (Kortezubi, Vizcaya), La Pasiega (Puente Viesgo, Cantabria) y ligeramente superior a la de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias).
Ahora el yacimiento contará como la quinta de Vizcaya después de la aparición de la de El Rincón (Carranza, Vizcaya) en el 2004 y la séptima del País Vasco. Dada la importancia de lo encontrado y su mal estado de conservación las autoridades de la Diputación han cerrado el acceso a la cueva en espera de que un equipo estudie detenidamente la cueva, elabore un informe del número y tipos de elementos encontrados, así como de un estudio de sus patologías para un proceder adecuado en cuanto a conservación y restauración, así como su posible apertura al público.






