La alarma por la epidemia de E. coli en Europa “toca techo”
El brote de E. coli detectado por primera vez en el país germano y que rápidamente se extendió dentro de sus fronteras y fuera de ellas –afectando a decenas de personas–, parece haberse controlado y la bacteria conocida como Escherichia coli enterohemorrágica (ECEH) ha pasado su punto más álgido, por lo menos en Alemania.
Hace casi dos meses desde que se detectasen los primeros casos en pacientes con síntomas provocados por esta afección. El Gobierno alemán puso dio la voz de alarma a las autoridades sanitarias del país que se encargó de poner en cuarentena a la mayoría de los productos hortofrutícolas, muchos de ellos con origen español.
A lo largo de la semana pasada dichas autoridades confirmaron que el origen del brote no se encontraba en productos de la huerta de otros países, sino que estaba en su propia “casa” y más exactamente en una granja ecológica situada en la pequeña ciudad de Bienenbuettel, localizada en el estado federado de Baja Sajonia.
A pesar de que aún es pronto para determinar si fueron o no los empleados de esta explotación agrícola, los que transmitieron el contagio de la bacteria, o si por el contrario, la fuente de la infección fue otra, todo apunta a que lo peor de la crisis, el punto álgido de la situación provocada por la aparición del E.coli, ya ha pasado en el viejo continente.
Tampoco se sabe a ciencia cierta si las semillas están o no contaminadas por esta bacteria pero la Oficina Federal para la Evaluación de Riesgos (BFR) supone que las semillas están contaminadas y han advertido sobe el consumo de las mismas, aunque estas estén germinadas, o en el caso de que se hayan utilizado para cultivar algún tipo de fruta, verdura u hortaliza en el hogar.
Balance de una epidemia inesperada
A día de hoy, el brote de E.coli, ha sido el causante de la pérdida de 47 personas repartidas entre Alemania, Francia y Holanda. De esas casi 50 vidas humanas, la última ha sido contabilizada en la ciudad de Hannover, capital de la región de Baja Sajonia, lugar donde la falleció un niño de unos dos años de edad por culpa de esta enfermedad bacteriana.
El ritmo de infecciones, a pesar de no haber desaparecido, están comenzando a disminuir tal y como ha informado el Instituto alemán Robert Koch (KRI). Los últimos datos apuntan a que el número de nuevos casos por culpa del E.coli están disminuyendo poco a poco, desde hace algo más de una semana. Y todo apunta a que la cantidad de pacientes llega a los centros sanitarios “en un nivel mucho más bajo que antes”.
En España la incidencia de esta epidemia no ha sido nada alta y de hecho, se han detectado un par de casos de personas infectadas por la bacteria debido a que habían ingerido algún tipo de producto fresco infectado.
Sin embargo, a nivel económico y de prestigio, el mercado de frutas, verduras y hortalizas, ha sido uno de los más golpeados por esta crisis, en donde el ejecutivo alemán no dudó ni un segundo en señalar con el dedo a nuestro país, como causante de la misma.
La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha cifrado en 51 millones de euros los daños provocados al sector hortofrutícola español por la crisis del brote infeccioso de la bacteria E.coli en Alemania, una cantidad que las asociaciones y cooperativas de agricultores tendrán que valorar si es suficiente como para sacar de la ruina a este sector muy maltrecho por culpa del vecino europeo.






