La número dos del CNI: conservadora, llamativa, muy discreta
La actual secretaria general del CNI, Elena Sánchez, nacida en 1962 en El Aaiún (Sahara Occidental), pertenece a una generación distinta a sus dos predecesoras. Vilanova y Casteleiro tuvieron que abrir una senda por un camino inexistente lleno de hierbajos, mientras que Sánchez ya se encontró con esa vía por la que transitar.
Entró en el servicio de inteligencia en 1988, a los 26 años. Licenciada en Filología inglesa, está casada y tiene dos hijos. Hija y nieta de militares, no tuvo que soportar a su entrada los comportamientos machistas que sufrieron sus antecesoras. La proporción de civiles ya había aumentado considerablemente y muchos militares ultra conservadores habían abandonado el servicio para regresar a los cuarteles.
Su dureza de carácter es una muestra de la falsedad del viejo mito de que las mujeres no servían para el espionaje porque son más sentimentales que reflexivas. Como imagen pública del servicio de inteligencia –la única mujer que aparece en algún acto–, su forma de vestir trata de ser elegante, conservadora y nada llamativa, lo que persigue alejar de ella y de sus compañeras la vieja imagen de que sólo servían para la seducción.
Su carrera se ha basado siempre en la solidez y la preparación. De hecho, tras los atentados islamistas del 11-M fue una de las muchas oficiales de inteligencia que se apuntaron voluntariamente a un máster para intentar comprender mejor el fenómeno yihadista que ponía en peligro la seguridad mundial.
Tras la llegada del nuevo director, Félix Sanz, no sólo sigue en el puesto, sino que ha aumentado su poder. Ahora no sólo ejerce el control directo sobre la dirección general de Recursos Humanos, sino que los otros dos directores generales de Inteligencia y Operaciones tienen que despachar directamente con ella. Una número dos con más poder que ninguna otra mujer en la historia. Si ganara el PSOE las próximas elecciones y finalmente se decidiera a colocar a una mujer en lo más alto de la cúpula del poder, muchos piensan que Sánchez sería la candidata ideal.

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