Una amiga de Moratinos, espía en Marruecos
Tetuán, Tánger y Nador son tres ciudades marroquíes que han asistido en los últimos meses a expulsiones de agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El servicio secreto marroquí ha considerado que el comportamiento de los espías españoles no era el adecuado en su territorio y no ha dudado en adoptar las medidas extremas.
Relaciones que tienen bastante que ver con el malestar del gobierno marroquí con España, que se visualizó el pasado mes de marzo durante la primera cumbre Unión Europea - Marruecos, celebrada en Granada, a la que no asistió, como estaba previsto, el rey de Marruecos.
El CNI necesitaba dar un giro a su trabajo en el país vecino y, como adelantó la cadena Ser, “La inteligencia española envía a R.G., ex número tres del CNI, a Rabat en un momento delicado de las relaciones bilaterales”.
Raquel es una agente experta en asuntos internacionales. Ha pasado la mayor parte de su carrera en destinos de la División de Inteligencia Exterior, que llegó a mandar. Antes estuvo destinada en Francia y posteriormente fue nombrada por Alberto Saiz, anterior director de la Casa, directora de Inteligencia. Eso sí, lo fue en un mal momento de críticas internas a la política de Saiz, que antes de nombrarla cesó fulminantemente en el puesto a Agustín Cassinello, al que había nombrado unos meses antes.
La clave de su nombramiento, según ha podido saber El Reservado, reside en las buenas relaciones de Raquel G. con Miguel Ángel Moratinos. En 1993, cuando el ahora ministro era director general para África y Oriente Medio, la agente fue destinada allí como persona de enlace de la Casa con Exteriores, meses en los que entablaron una buena amistad.
Por tanto, la misión de Raquel G. no será solamente reorganizar un despliegue muy maltrecho por las recientes expulsiones, sino colaborar con el ministerio de Asuntos Exteriores en la recuperación de las malas relaciones.







...y sus marionetas.