“Operación Anti-Security”
Anonymous y LulzSec, dos de los grupos de piratas informáticos y hackers más conocidos en todo el planeta, decidieron unir sus fuerzas con el objetivo de llevar a cabo una serie de ataques de ciberterrorismo contra las páginas web y sitios online del gobierno de Estados Unidos, contra sus entidades bancarias y financieras, así como filtrar información sensible sobre cuentas y datos en la Red.
Conocida bajo el nombre en clave “Operation Anti-Security” (Operación Anti-Seguridad), estas dos organizaciones pretendían destapar casos de corrupción de altos cargos del país, según publicó recientemente el diario de “Los Angeles Times”. Aunque hasta la fecha, no se sabe si han conseguido acceder a algún tipo de información privada que pueda comprometer a sus objetivos.
La noticia de la existencia de esta alianza entre Anonymous y LulzSec se ha conocido en Estados Unidos y en todo el mundo, días después de que la cadena internacional de noticias CNN confirmase que la Central de Inteligencia del país (CIA) había sido atacada por los piratas informáticos que integran la organización Lulz Security.
El Gobierno de Obama tiene que hacer frente a un nuevo tipo de terrorismo: el cibernético. Un creciente problema que afecta a la seguridad nacional del país tanto, de organizaciones anónimas como estas dos que actúan a veces sólo por diversión, como ocurrió con la acción de saboteo contra los servidores del Senado en el que se puso en completa evidencia los problemas de seguridad de la Red, así como ataques provocados por potencias extranjeras.
Estados Unidos es uno de los objetivos principales para los hackers y piratas informáticos que forman parte de los grupos de Anonymous y de LulzSec, aunque este, no es el único. A lo largo de este año 2011 y el pasado 2010, se han llevado a cabo ataques contra importantes compañías multinacionales como Nintendo o Sony, que dejaron a disposición del mejor postor los datos de muchos de sus clientes.
Los portales de Internet que ponen a disposición bancos y entidades financieras como Visa y MasterCard también han sido atacados en alguna ocasión por estas organizaciones, una vez en concreto, como represalia por suspender los donativos dirigidos a la web de Wikileaks que ha filtrado información confidencial sobre conversaciones secretas, datos top-secret sobre la guerra y un sinfín de documentos que han llegado a derivar en verdaderas revoluciones sobre todo en el norte de África y Oriente Próximo.
No se ha salvado ni el propio centro de seguridad federal de investigación estadounidense (FBI), ni la Agencia Central de Inteligencia. Un gran toque de atención para la seguridad nacional norteamericana que ya está trabajando en un campo de entrenamiento virtual para hacer frente a los actos de ciberguerra y ciberterrorismo del siglo XXI.






