Las operaciones secretas (y tenebrosas) de la CIA en la transición
Bruno Cardeñosa, presentador del programa “La Rosa de los Vientos” de Onda Cero y director de la revista “Historia de Iberia Vieja”, acaba de publicar el apasionante libro “Conspiraciones y misterios de la historia de España”. Con su habitual estilo ágil y directo, nos relata los “10 grandes agujeros negros de nuestro pasado que nadie se había atrevido a desvelar”.
De entre todos ellos, hay uno dedicado a los asuntos de espionaje que echa luz sobre las maniobras sucias que la CIA estadounidense llevó a cabo en España durante la transición. Su objetivo, según Cardeñosa, era apoyar las acciones de fascistas y extrema izquierda, para así vacunar a España y al resto de los países del sur de Europa y evitar que cayeran en el vencido fascismo y en el entonces “peligroso comunismo” que trataba de expandir la Unión Soviética.
El periodista saca a la luz el testimonio de un italiano, al que llama “Julius” para proteger su identidad, que trabajaba para la agencia norteamericana y que le desveló algunos de los misterios de su actuación en España. El espía le detalla cómo diversos fascistas italianos recalaron en España en la transición para llevar a cabo atentados, en los que contaban con un apoyo sibilino de la CIA.
Uno de esos hechos fue en la matanza de Atocha que tuvo lugar el 24 de enero de 1977, en el número 55 de la calle madrileña, donde un comando ultraderechista acribilló a balazos a cinco abogados vinculados a Comisiones Obreras y al Partido Comunista. Según el testimonio de Julius, dos agentes norteamericanos destinados en Madrid “fueron quienes pusieron las armas en manos de los ultraderechistas españoles”. Eran las dos metralletas Ingram que posteriormente serían identificadas por los investigadores policiales.
Esta operación y otras similares, contaron con el apoyo imprescindible e inestimable de los servicios secretos españoles, que en aquel momento se amparaban en las siglas SECED. Según una sentencia de un juez italiano que dictaminó sobre los mismos ultras de su país: “los servicios secretos españoles utilizaron a exponentes radicales y violentos de los grupos italianos en las provocaciones ultras de los primeros años de la Transición”.
Bruno Cardeñosa detalla otras cuantas acciones de la CIA, cuya sede central está en la planta séptima de su embajada en la calle Serrano, pero una es especialmente estremecedora: la participación de Estados Unidos a favor del rey Hassan II de Marruecos para que aprovechara la enfermedad de Franco y se quedara con el Sahara. “Hoy se sabe –dice– que sin el apoyo de Estados Unidos, Marruecos jamás hubiera ido tan lejos”. Un libro para no perderse.

Tramas ocultas del poder, mentiras en las guerras, espías disfrazados de…






